Como friki del grupo siempre llevo un GPS conmigo cuando hago rutas de montaña. Antes de cada salida consigo del e-mule los mapas topográficos de la zona que voy a patear. Con un software como el OziExplorer calibro estos mapas con las coordenadas GPS y sobre él pinto los waypoints sobre los que quiero pasar cuando esté sobre el terreno.
Suelo utilizar GoogleEarth como ayuda. Al más puro estilo de la inteligencia militar observo con detalle las fotografías por satélite de la zona en cuestión buscando senderos, referencias, fuentes de agua o hitos que alcanzar anotando sus coordenadas y exportándolas al OziExplorer.
Una vez he dibujado sobre el topográfico digitalizado los waypoints, los uno entre sí para diseñar una ruta compuesta por largas líneas rectas. Tanto los waypoints como la ruta la subo al GPS por el puerto serie, coloco pilas nuevas al aparato y ya estoy listo para salir al campo. Estas rutas me servirán en la pantalla del GPS como referencia de"camino a seguir" y ayudarán a que el aparato calcule el tiempo estimado de ruta junto con otras estadísticas. | 
|
 | El GPS que tengo (Un Garmin Etrex Legend) me salió en su día por una ganga. Mientras que en España costaba 235€, lo conseguí por sólo 95€ en USA. El truco fue comprarlo en Amazon.com. Ya que esos precios estaban sólo reservados a envíos a USA les dije que lo enviaran a casa de una amiga que allí vivía y que iba a visitar en breve.
Una vez estoy en el campo le digo al GPS que guarde el track que voy siguiendo. Esto es que el GPS almacena en su memoria cada X segundos la posición y altitud en la que estoy para luego poder volcarla de nuevo en el ordenador y ver la ruta y su perfil de altitud que he hecho.
|
Gracias a webs como
GPSvisualizer puedo pasar estos logs de
tracks captados por el GPS a formato
GoogleEarth de forma que es muy fácil visualizar en 3D qué locuras se ha hecho en la montaña. Si tenéis el cliente de GoogleEarth bajado,
aquí podéis ver la ruta de 19Km que hemos hecho y que a continuación comento (Fijaros en los
tags del mapa):
| | |
| Punto (A): Comenzamos la ruta 9 personas temprano por la mañana partiendo de un Albergue de montaña en los Ancares Lucenses (1200m). Se comienza con una ligera subida por una pista forestal muy chula que atraviesa varios bosques. La última parte de este tramo es bastante dura debido al gran desnivel, aunque el paisaje vale la pena. Incluso vemos una pequeña manada de ciervos desde allí. |
Punto (B): Alcanzamos la cima del monte Tres Bispos (1795m). A Partir de ahí intentamos seguir la cresta hasta el monte Mustallar (a unos 7Km), pues esa era la ruta que el GPS tenía marcada pero vimos que era imposible debido a las rocas y barrancos que allí había. Tuvimos pues, como se ve en el track de GoogleEarth, que descender un poco bordeando la cresta caminando entre matorral bajo. Poco después pudimos volver a la cresta y continuar caminando por ella por espectaculares vistas. Todo iba perfecto.

Punto (C): Despistamos un poco la vista del GPS y seguimos una cresta
que no era la correcta. Poco más adelante nos dimos cuenta del error.
En vez de dar la vuelta y coger la cresta correcta continuamos
bordeando la ladera de la montaña por lo que parecía un camino, aunque poco después desaparece (Se ve cómo desaparece en GoogleEarth). Nuestro objetivo era un collado al otro lado de la ladera que estaba a nuestra misma altitud. | |


 | Punto (D): La ladera cada vez se hace más inclinada y resbaladiza y se necesitaban bastones de trekking para movernos. Haciendo un sobreesfuerzo, uno de nuestros compañeros se disloca un hombro y cae ladera abajo del dolor.
Se trata de un trauma poco grave pero muy doloroso que requiere de manos expertas para remediarlo. El brazo queda colgando y el mínimo movimiento causa un dolor tal que podría incluso hacer que el herido perdiese el conocimiento.
La situación es complicada. Tenemos a un herido inmóvil en una pared lejos de toda civilización y camino transitado, está anocheciendo y no estamos preparados para pasar una fría noche de invierno de alta montaña.
Como primera medida, 5 de los miembros del grupo comienzan el descenso para evitar la noche dejándonos a los que quedamos con el herido gran parte de las provisiones. Manteníamos el contacto con unos walk-e-takies de tipo PMR. Los que quedamos en la montaña, nos auto-organizamos. Uno se dedicó a atender al herido, otro a buscar una posible ruta de vuelta y otro a comunicarse con los servicios de emergencia. |
|
Por si las moscas, para ahorrar baterías todo el mundo apagó sus teléfonos móviles excepto dos de ellos que utilizamos para hablar con el 112 (Teléfono de emergencia). La cobertura era a veces casi nula y a veces estaba a tope.
Esto suele ocurrir en las cimas de las montañas donde creo que a veces se reciben señales buenas de multitud de repetidores a la vez en canales similares causando problemas de interferencia.
Curiosamente el 112 funcionaba incluso cuando el móvil daba señal 0 de cobertura. Supongo que será porqué se trata de una llamada de emergencia y los repetidores darán máxima calidad de servicio a dicha llamada. Pero aun así era muy complicado hablar más de 45 segundos seguidos pues se cortaba la llamada.

En el 112 nos llamó una señorita al más puro estilo "atención al cliente de Telefónica Movistar". Le dimos una clara descripción de la situación en cuanto al estado del herido, localización política y localización geográfica GPS y de allí empezaron a movilizar a los agentes necesarios. Esperamos unos 15 minutos hasta que comenzamos a recibir llamadas de diversos agentes: El Grupo de Rescate y Emergencias (CRE) de la Junta de Castilla y León, La Guardia Civil de León y los equipos sanitarios SaCyl de la misma comunidad autónoma.
En total teníamos a un todoterreno de la Guardia civil esperándonos en una pista forestal con una ambulancia en un lugar cercano que nunca supimos dónde estaba.
También teníamos a un helicóptero sanitario (de estos que llevan al hospital a gente que tiene accidentes de tráfico en plena autopista) al cual le pasaron mal los del 112 las coordenadas GPS y nos estaban buscando dando vueltas a unos 5Km de donde estábamos... Era un tanto desesperante. Allí atrapados “papando” frío con un herido viendo cómo nos estaban buscando en un lugar incorrecto. Intentamos comunicárselo al 112 pero la cobertura era un desastre. Luego nos enteramos que iba a ser lo mismo. Aquel helicóptero no tenía capacidad para sacarnos del lugar donde nos encontramos debido a la dificultad de acceso.
Un segundo helicóptero llegó 40 minutos más tarde desde Valladolid. Se trataba de un nuevo y flamante equipo de rescate de alta montaña que se había formado hacía pocas semanas. Contactamos con el piloto directamente y le hizo un par de pasadas cerca y no nos vieron a pesar de que yo llevaba una chupa de Goretex roja_cantosa y le hacíamos señas con nuestras manos. Por el teléfono móvil más o menos lo fuimos guiando hasta que nos vieron. También les había comentado si podíamos comunicarnos con las radios que llevábamos pero no disponían de equipos PMR que trabajaran en nuestras frecuencias: sólo llevaban radios de banda aérea.
Durante un buen rato buscaron un lugar donde posar el helicóptero por nuestra zona pero no lo encontraron, pues nos encontrábamos en un lugar muy escarpado. Finalmente el helicóptero aterrizó unos segundos en la cima de la cresta dejando a dos personas bien equipadas del equipo de rescate que bajaron hasta nosotros. El helicóptero remontó el vuelo buscando un buen sitio para aterrizar para recoger al herido.
Mientras tanto echamos una mano al equipo de rescate a inmovilizar a nuestro compañero herido y a meterlo en la camilla. Esta tarea fue de lo más complicada debido a que estábamos es una pared con una inclinación de unos 60 grados. El piloto del helicóptero por la radio nos decía que los que estábamos bien debíamos bajar de la montaña YA, pues estaba anocheciendo, no había sitio para nosotros en el helicóptero y no le iba a dar tiempo a llevar al herido al hospital y volver a recogernos con luz del día.
Pero no podíamos volver en ese momento pues se requería de nuestra ayuda para inmovilizar y meter en la camilla a nuestro compañero.
La camilla plegable llevó bastante tiempo montarla pero una vez lista y cargada era una gozada ver con qué facilidad los rescatadores la movían montaña abajo sin apenas esfuerzo. No se qué tipo de mecanismo tenía que hacía que esta no se deslizase.
El helicóptero consiguió posarse malamente en una superficie algo plana montaña abajo donde se cargó la camilla. Fue un aterrizaje bastante peligroso pues debido al desnivel, las aspas del helicóptero estaban muy cerca del suelo. Hay que ver la de ruido y viento que genera un aparato de estos!!
El helicóptero despegó y desapareció en breve en el horizonte tras una montaña en el ocaso. Vamos, que fue toda una experiencia de película al puro estilo "guerra de Vietnam". Sólo faltaba que el helicóptero fuese verde oscuro con una cruz roja y que estuviéramos rodeados de "charlies".
Nos quedamos solos en el silencio y estaba anocheciendo rápido. Cada vez hacía más frío y teníamos un largo camino de descenso de la montaña. Ayudándonos con el GPS y nuestra imagen mental del mapa topográfico conseguimos descender corriendo la parte más complicada hasta un sendero que sabíamos que llevaba al pueblo más cercano donde nos esperaría el resto del grupo.
Punto (E): Con la última luz del anochecer llegamos al sendero (menos mal), pero fue complicado pues nos perdimos varias veces. El GPS nos da siempre rumbos en línea recta hacia el sendero, pero la línea recta no siempre es el camino más adecuado pues te topas con barrancos, maleza muy densa o terrenos cenagosos por los cuales nos se puede caminar. Tras dar un par de vueltas encontramos el sendero justo cuando la luz desapareció y nos quedamos en oscuridad total (ni siquiera había luna esa noche). Estábamos agotados, era noche cerrada y por tanto ya no teníamos prisa. Nos sentamos en el suelo a reponer fuerzas, comer algo y encender la linterna frontal que de casualidad (menos mal!!) llevábamos con nosotros... Continuamos el camino valle abajo.
Punto (F): El camino desaparece pues el terreno se vuelve cenagoso. Seguimos la línea recta de la ruta GPS pero es imposible... Nos encontramos de todo: Ciénagas intransitables, ríos, densa maleza y pequeñas paredes de roca. Era un ambiente de bosque tenebroso del cual no sabíamos cómo salir. Dimos varias vueltas sin éxito y ya incluso nos planteábamos dormir allí. Por radio de vez en cuando estábamos en contacto con el otro grupo, que ya había llegado al pueblo y había montado en una cantina una especie de "centro de operaciones de rescate". Ellos intentaban guiarnos con su mapa topográfico y recordando por dónde habían pasado horas antes con luz sin éxito. La situación empezaba a ser tensa. El GPS se estaba quedando sin pilas y no sabíamos si iba a aguantar o no. Sin este aparato habría sido imposible salir de allí sin luz.
|  |
De pura casualidad, cuando volvíamos al punto donde habíamos perdido el camino siguiendo el track del GPS, nos encontramos con unas huellas en el suelo que seguimos, y encontramos la continuación del sendero. Unos kilómetros más adelante nos encontramos con un par de compañeros que venían en nuestra busca con unas potentes linternas que les había prestado gente del pueblo.
Una hora más tarde de caminata llegamos al pueblo dónde nos encontramos con el resto de nuestros compañeros. Pudimos descansar y comer un buen caldo antes de coger los coches e ir a recoger al hospital a nuestro compañero (que ya estaba bien tras recomponerle el hombro) y volver a casa.
Vamos, toda una aventura de la que aprendimos que cuando salgamos a la montaña hay que:
- (A) Llevar el móvil bien cargado.
- (B) Llevar una linterna frontal.
- (C) Llevar un GPS con datos cargados.
Sin alguno de estos tres elementos no habríamos salido de la montaña aquella noche.
Aquí podéis ver fotos de la aventurilla.
Y desde Furelos y los participantes de la excursión queremos dar las gracias a toda la gente que participó en el rescate de nuestro compañero, y en especial al El Grupo de Rescate y Emergencias por el gran riesgo que corren en sus peligrosas maniobras montaña. ¡ Gracias !